Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Autor:Arcadia
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Estabas en la estantería de la biblioteca, un desorden perfecto, entre libros, esas máquinas de vender escenarios, un tiempo inexacto donde podía leer tu nombre e imaginarte completo, hasta que comprendí que éramos demasiado para tan poco espacio, y vos, con tus huesos de hojas maduras, livianas, aptas para planear, te veías bien, con esa porción desbaratada de páginas, volando a través del balcón con un envés como de pómulos morados, descuartizado contra el futuro, un Ícaro inverso. Y con ese acto reescribí tu presente imperfecto de héroe imaginario hacia el tórrido pavimento.
De paso miro el lugar. El edificio desvencijado parece un intento de descuadrar su pasado.
Los cristales rotos hace rato que no dejan respirar recuerdos; adentro, como éramos nosotros, dos extraños que se reían, creyendo haberse encontrado.
Hay crujidos como de espíritus sin reposo; tu cuerpo, el mío y un abrazo que parecía que nos traería hasta hoy, donde te has quedado desnudo, encendiendo caracteres del teclado; este fondo blanco donde las ausencias se llenan de cochambre, la misma que se ve en la pared de un lugar, de paso, en el que fuimos ficción, ahora puro eco, onomatopeyas de la ciudad.
De qué está hecha la irrealidad
El asunto entre la matemáticas y la física siempre ha sido de naturaleza ambigua, a veces, lo uno, no parece representar lo otro y viceversa.
Trátese por ejemplo el caso de un triángulo de catetos en número entero e hipotenusa irracional.
En el dibujo, y por teorema de Pitágoras, el cuadrado del cateto es igual a la suma de los cuadrados de la hipotenusa.
Raíz de 2, es un número irracional. Son número que tienen una serie infinita de decimales no periódicos, y no se pueden expresar con fracciones.
La paradoja está en que este número, que no tiene final, representa en la imagen una línea perfectamente delimitada.
Un ejemplo más complejo, pero también más popular, es Pi, la relación entre el radio de un círculo y su circunferencia.
Cómo puede ser que algo que vemos, otra vez perfectamente delimitado, redondo, posible, contenga la peculiaridad de representarse con el número Pi, un perfecto número irracional, que no puede ser representado en fracciones y no contiene series periódicas.
Qué cosa cabe en esas medidas que a su vez son infinitas pero limitadas.
Cuántos almas caben en un centímetro cúbico, es la clase de pregunta con la Wittgestein indica que se trata de interceptar campos de aplicación que no conjugan entre sí.
A la parte que le corresponde en matemáticas, hay un factor que muta toda relación con la física, y el instrumental de percepción, el ojo, no tiene afinado su universo de medición en números, sino en imágenes, mientras que la matemáticas es un campo de abstracción, que para ser llevado al instrumental humano, requiere de la posibilidad de precisión.
Si pudiéramos tener la posibilidad de medir la hipotenusa con instrumentos cada vez más afinados, que registre décima, centímetros, milímetro, y así, tantos decimales como pidiéramos iríamos avanzando en la percepción del tamaño del objeto con mayor precisión.
Esto presenta una idea: entonces como se puede afirmar que un número es infinito, si no tenemos instrumento para comprobarlo.
Por una parte, Wiigestein define que infinito es 'la clase de todas las clases equinumerales con la clase de series infinitas', que sería equivalente a 'la clase de todas las almas que caben en un centímetro cúbico', de contenido vacio, desconocido, o tal vez inexistente, pero de utilidad también vacía.
El punto en cuestión, es el sentido.
Mientras que para la hipotenusa, el número infinito de decimales no tiene sentido en su realidad de triángulo, las almas en centímetros cúbicos tampoco, o al menos aparentemente, ya que como ejemplo en estas reflexiones está manifestando una calidad argumentativa; aunque ajena al mundo de la matemáticas o la física o a nuestra percepción.
Ambas propuestas nos conducen a la inquietante conclusión que la hipotenusa, en tanto número irracional es la mera nada, una irrealidad, que a su vez presenta la paradoja evidencia de poder percibirse como un triángulo, perfectamente visible, palpable, real.
En pocos argumentos, la irrealidad, está hecha de pura realidad, es factible, es visible, es el reverso de la nada y su todo a la vez.
Estas cavilaciones, parecen poca prueba.
Hilbert decía que 'Si queremos mantener el rigor matemático, sólo un número finito de inferencias es admisible en una prueba', pero en la frase hay la suposición que se conoce un número infinito en que hacer inferencias, y de él, sacar el 'finito', impone una perspectiva engañosa sobre la cantidad de pruebas o argumentaciones sobre un hecho.
La matemática ha dado muchas muestras de ser un campo con lenguaje propio, imaginativo y que empuja los límites de la realidad física sin caer en las trampas de la argumentación de la lógica del mundo perceptible por nuestros pobres instrumentos, los sentidos de la vista, el tacto, todos.
La matemática es una herramienta del intelecto humano, del cual parece haber ciertas sospechas que es el verdadero infinito.